SARTRE Y FIDEL 1960

Jean Paul Sartre y Simone de Beauboir en Cuba con Fidel en 1960

 

 

Sartre y Simone de Beauvoir llegan a Cuba en los primeros días del mes de Febrero, el  más   sangriento desde el triunfo, producto de las agriones, invitado por Carlos Franqui.

Pasaron un mes en Cuba y viajaron con Fidel , se reunieron con el Che  y se entrevistaron  con un grupo de intelectuales. Todo esto y más esta reflejado en el libro “Sartre visita Cuba”   Ediciones R.  Tambien  participaron en el entierro  de las víctimas  del Sabotaje al vapor “La Coubre.   

Aquí continúo el escrito de la foto 32 de Celia y Pedro luis.

 En la laguna creo que pasamos un par de días. Parte de la mañana del primer día Fidel  hablo con un grupo de americanos que estaban en la cabaña de enfrente. Estas cabañas se arrendaba  a las personas que le gustaban pescar truchas y parece ser que era un norteamericano quien las alquilaba,.  Monto con Sartre en el helicóptero y no sé cómo no lo mato del corazón. El helicóptero volaba a ráz de la Laguna  e iba levantando la cola hasta que uno quedaba completamente frente al agua. Entonces aumentaba la velocidad a mas de  300 kilometros por hora  y el agua pasaba frente a tus ojos  como si fuera una línea continua. Era impresionante , Tuve la suerte de probar después de ellos.

Por la noche, después de comer Fidel llevo a Sartre  y a Simone hasta un bote    amarrado en el pequeño muelle y los invito a subir: Subio. Simone, Sartre, Arcocha y Fidel y   misma, cuando voy a subir me dice aquí no cabe más nadie y le digo:  Comandante , Fránqui me dijo que no me separara de usted. No si vio mi decisión de subir, la cosa es que me dijo. “Bueno pero te vas para la proa y de ahí no te muevas.”

  La cosa buena vino después. Subiendo yo, salto detrás de  un hombre vestido de policía y Fidel, le dijo: te bajas ahora mismo. y este policía, que con el tiempo nos hicimos amigos, Llamado Lobaina, le contesto: si quiere ahógueme, lo prefiero a que Raúl me fusile por dejarlo solo. Fidel dijo :  vamos y el bote salió. No sé, si fue verdad pero alguien conto que en un viaje a la Laguna, Fidel se desperto , estaba todo el mundo durmiendo  y se fue solo para la Habana. A Partir de ahí Raúl le puso ese policía al lado

El bote empezó a navegar, me senté en la proa  y clave mi vista en la oscuridad. Lo hice porque   era difícil ver algo y como nadie dijo donde íbamos estaba tratando de encontrar aunque sea una luz. La vi a lo lejos , pero no solo eso sino un tremendísimo palo que salía inclinado de la Laguna , y como el bote navegaba a buena velocidad tal parecía que se  clavaria en la proa  del  barco.  Me vire y señalando el palo di un grito de cuidado que se tiene que haber oído en toda la laguna. El barco hizo un giro brusco y el palo raspo el costado de la embarcación. Me gane mi puesto en el bote. 

Llegamos a un lugar donde Fidel les enseño los planos de lo que se iba a construir allí.

Cuando regresamos,  nos sentamos en la mesa del comedor   y  Fidel le empezó a contar a Sartre las etapas de la  Reforma  Agraria.  

 Fidel estaba en la punta de la mesa y a su izquierda, estaban Sartre , Juan Arcocha y Simone de Beauvoir . A la derecha Lisandro Otero  y yo

Seria ya como las tres de la mañana y ya no podía controlar el sueño. Con los dos codos apoyados en la mesa y las manos sujetándome  la cara, aguantaba. Por supuesto me dormí y la cabeza cayo contra la mesa . Todos me miraron y siguió  la conversación.   Volví a mi postura anterior pero enseguida,  la cabeza  fue a dar contra la mesa , y Fidel me dijo: ¿Por qué si tienes sueño no te acuestas? Me puse de pie como un tiro , dije buenas noches  y en vez de ir para los catres fui para el pequeño portal flotante de  la cabaña. Por supuesto el sueño desapareció.

Ya casi amaneciendo   terminó la conversación y Fidel vino para donde yo estaba. Le explique qué  no tenia sueño  y por eso estaba allí. “Entonces voy a provechar que estas aquí  para probar unas cañas y anzuelos que me regalaron los Yanquis de la cabaña de enfrente.

 Se subió al bote y empezó a remar . en vez de seguir para el medio de la Laguna , se alejo un poco y doblo por la punta que estaba a la derecha y por supuesto se me perdió de vista . Entonces decidí esperarlo. No sé qué tiempo estuvo perdido por allá , pues estuve cabeceando y no tenia reloj. Salió de pronto de la esquina y casi estaba parado en el bote remando con un solo remo pues el otro se le había perdido y según me confesó varios anzuelos también. Esto no sirve, ven para que veas cómo se cogen las truchas . Agarró un Fal y me dijo que lo siguiera.

Atravesamos la cabaña y empezamos a caminar por unos tablones que hacían de camino. Aunque eran anchos, en algunos lugares, se hundían un poco, por el peso. La Turba los sostenía  bastante bien. Se podía caminar sobre ellos con confianza. El agua  estaba, a  la izquierda , como a diez metros del camino de tablas .  se veía el agua clara y algunos bolsones  y dentro de ellos, a flor de agua, las truchas.  Levanto el Fal, disparo y trucha boca arriba. La recogí y la puse encima del camino de tablas..  Otra trucha y otro disparo. Allá va Ernesto a recogerla , pero cuando la tengo , veo una trucha que duplicada el tamaño de las dos capturadas. Le digo comandante con la puntería que usted tiene, que no falla una si  ve la que está en el bolsón aquel , pero desde aquí, no se ve, entonces si tendríamos algo bueno.

Sin terminar   yo de hablar , ya estaba caminando sobre la turba para lograr ver la trucha, diciéndome, no es la puntería es la fuerza expansiva  la que las atonta, y le grito cuidado que se hunde, pero ya era tarde. Una pierna estaba hundida casi hasta la rodilla y la otra seguía el mismo camino. Yo, en aquella época pesaba alrededor de 120 libras, si acaso, estábamos solo y lo que hice fue agarrarlo por el Fal.  Estaba forcejeando para tratar de hacer algo. Dejarlo solo para pedir ayuda era una locura y gritar no se me ocurría que decir pues me resultaba muy ridículo gritar socorro. Felizmente,  producto de los disparos llegaron varias personas , entre ellas Raul , que no sé  de donde apareció  y lo lograron ayudar a salir hasta el camino de tablas 

Alrededor de las 10 de la mañana, Ivan Espin, que no se cuando había llegado, dijo que regresaba a la Habana  y le   pedí que me llevara, no sin antes hablar con  Celia.

Me dejo en el Hotel Plaza por la calle Zulueta. Mi madre trabajaba allí y la vidriera donde ella trabajaba como dependiente daba para esa calle. M e pegue a la vidriera y me incline para darle un beso y de pronto parecía que el mundo se acaba. Una tremendísima explosión nos estremeció a todos. La gente empezó a correr y a mirar para todos los lados para ver que sucedió . Alguien empezó a gritar que colocaron  una bomba en el paradero de la ruta 35. Eso estaba derecho por Zulueta hacia la la Terminal de trenes. Como estaba acompañado de mis cámaras,  salí corriendo para allá,  pero pasando la Tercera estación de Policía  veo que  una multitud trae  a un negro  con los brazos abiertos y amarrados por las muñecas con una soga y tiraban hacia afuera, parecía un Cristo crucificado. Fui   a tomarle una foto pero baje la cámara pues me parecía muy cruel lo que estaba sucediendo y como estaban unos policías también , les grite a ellos que no le pegaran mas , pues lo acusaban de poner la bomba.

Como digo siempre hay que creer en Dios . Uno de los policías  se dirigió hacia a mí y  grito: un esbirro tomando fotos.

Era común, al principio de la Revolución , que los fotógrafos en la calle chocáramos con problemas , la gente no entendía. Estaba de moda, fuera de Cuba, denunciar el comunismo de la Isla  y nosotros a negarlo.  Varias veces en la calle tomando fotos me decían tómame esta foto y levantaban el brazo izquierdo , si la tomabas, olvídate de todo, pues tomar la foto confirmaba que eras un provocador

Bueno, nunca recibí tantos golpe y empujones . Recibiendo esta lluvia de palos nos llevaron a la estación de policía que,  como dije estaba casi al lado nuestro. Entrando me acorde de Celia y su papel, que  estaba en el bolsillo de la camisa, lo saque y se lo enseñe al policía que estaba más cerca, gritándoles deja que la llame y veras como todos van presos. Parece que se fijo en el papel pues empezó a gritarme que el me estaba protegiendo y todo se fue aflojando  alrededor de mi  y escuche a alguien decir, volaron un barco aquí cerca y hay un montón de muertos. Salí corriendo de la estación  doble por Zulueta   y seguí para donde estaba el barco, llegando a la  terminal de trenes,   la  segunda explosión. Todo se estremeció , cai al suelo y todo se me rego.  Me imagino, que el edificio de la terminal evito que la explosión nos reventara.  La mayoría de las puertas de los comercios estaban infladas producto de la expansión. No se a quien me puso Dios para que me protegiera, si a Celia con su papel o al negro que venían golpeando, pues sino seguro que la segunda explosión me agarra tomando  fotos a   los  bomberos que murieron.

 


WEB Luis Gabú - © Fotos Ernesto Fernandezcreado en Bluekea